Se arriman otras nubes negras

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 La pandemia por el coronavirus profundiza el problema del gasto del dine­ro público y el aumento de la deuda. Esta enfermedad otorgó manga ancha al go­bierno y todavía se sufren sus nada buenas consecuencias.

Los tiempos de crisis no son los recomendados para imponer tributos, pero ya la administración de Luis Abinader tiene en carpeta la Reforma Fiscal, de la que solo se atisba el titular. Esta medida de orden adminis­trativo se suma a otras que persiguen adecuar la go­bernanza con el benepláci­to de otros partidos políti­cos.

La liza dispuesta por el gobierno para los debates luce como zona de distrac­ción porque los temas pau­tados, como la reforma a la Constitución, son de los que se alargan en acalora­ debates que mueren de inanición. Resulta difí­cil poner de acuerdo intere­ses políticos y económicos y mucho más cuando son de partidos diferentes.

El gobierno tiene empeño en algunos temas vinculados a la economía, todo la reforma fiscal, para añadirla al próximo presupuesto, pe­ro falta saber cómo imple­mentar los tributos que por izquierda o derecha lo pagará el pueblo y se teme que esto provoque moviliza­ciones populares crispando aún más relaciones polí­ticas.

El pueblo padece los efectos del Covid 19 y no se ha logrado aumentar la ta­sa de vacunados; aun con tiempo para haberlas repa­rado muchas escuelas fuera de servicio, la Peste Porcina disparó por nu­bes el precio del pollo y la importación no logra bajar el precio de compra.

Pero otras nubes ne­gras, como los precios de alimentos; el aumento de la deuda pública; el cos­to elevado de los combus­tibles; la implantación de otra reglamentación de ex­pendio de bebidas alcohó­licas; la inseguridad ciuda­dana; nueva tarifa eléctrica de crecimiento sostenido y para cerrar a tambor ba­tiente se esperan apagones porque Punta Catalina, su­plidor del 30 por ciento de la energía carece de carbón

Se vislumbra intranqui­lidad.



Fuente LD

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