Mundo: Así fueron las últimas horas de Isabel II de Inglaterra en Balmoral

El jueves al mediodía, pasada la una y media, un comunicado de la familia real británica hacía girar todas las miradas hacia el castillo de Balmoral, en Escocia. “Tras la última evaluación de esta mañana, los doctores están preocupados por la de su majestad y han recomendado mantenerla bajo supervisión médica”, rezaba. Un texto escueto pero alarmante que hacía presagiar un tráfico desenlace a lo largo del día.

La última vez que se había visto públicamente a la reina Isabel II había sido el martes, cuando recibió a Liz Truss como nueva primera ministra para encomendarle la formación de un nuevo Gobierno tras la salida de Boris Johnson. En la foto que se difundió de ese momento se la vio con un aspecto más deteriorado: mucho más delgada y encorvada. Aunque lo que realmente hizo saltar las alarmas fue el color de su mano, de un tono oscuro amoratado.

La audiencia para recibir a un nuevo jefe del Ejecutivo tenía lugar en la residencia veraniega de la monarca y no en Londres, como es habitual, toda vez que le resultaba muy complicado desplazarse por los problemas de movilidad que sufría desde hacía meses. Al día siguiente, “después de una jornada ocupada”, aceptaba la recomendación médica de descansar y suspendía una reunión de su Consejo Privado.

El jueves, tras la notificación del palacio de Buckingham, el todavía príncipe Carlos y su mujer, Camila, eran los primeros en llegar a Balmoral para pasar las últimas horas junto a su soberana. Después lo hacía Ana, su única hija. Y tras aterrizar en Aberdeen, Guillermo -su nieto y siguiente en la línea de sucesión- conducía hasta Balmoral llevando a sus tíos, el príncipe Andrés y el príncipe Eduardo -acompañado de su mujer, Sofía-.

La reina moría así rodeada de casi toda su familia. Según los medios locales, el príncipe Carlos se encontraba junto a su madre en el instante en el que esta murió. Mientras, en los alrededores tanto del palacio de Buckingham como del castillo de Windsor se concentraban decenas de ciudadanos que querían mostrar su apoyo. El Washington Post asegura que los rumores sobre que ya había fallecido comenzaron a partir de las 15.00, hora de Reino Unido (16.00 hora peninsular española) y que a Truss se le comunicó sobre las 16.30h. Oficialmente sin embargo no fue anunciado hasta las 18.41h.

Quien no llegó a de darle el último adiós a su abuela fue Harry. El duque de Sussex llegó a la residencia estival una hora después de que se comunicara el deceso. Él y su mujer, Meghan Markle, residentes en Estados Unidos, se encontraban esta semana en la localidad alemana de Düsseldor para presentar la nueva edición de los Juegos Invictus y volaron desde allí a Reino Unido.

Los duques de Sussex nombres clave en la lista de polémicas que han afectado a la Casa Real británica. El matrimonio rompió su vinculación con ella en enero de 2020 y un año después llegó la controvertida entrevista que concedieron a Oprah Winfrey para la BBC. Entre las declaraciones más potentes destacaron las de la actriz, que afirmó haber tenido pensamientos suicidas. El palacio de Buckingham informó que la familia se sentía “muy triste” y que iba a abordar de privada los “asuntos que salieron a la luz, particularmente los relacionados con el racismo”.

De hecho, Meghan Markle no acompañó a su marido a Balmoral y se quedó en Londres. Tampoco lo hizo no obstante la mujer del príncipe Guillermo, Kate Middleton, quien también permaneció en la capital al cuidado de sus hijos en el primer día de colegio.

El resto de la familia pasó la en el castillo de Balmoral y este viernes por la mañana, ya como rey, Carlos III de Inglaterra ponía rumbo a Londres en una jornada en la que están programados numerosos actos en el país por la muerte de Isabel II. Entre sus obligaciones, el nuevo monarca tiene una audiencia con la primera ministra y su primer discurso como rey.

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