Cristo vino para salvar a los pecadores

Las lecturas del domingo tienen mucho que ver el amor de Dios y su disponibilidad para perdonar nuestras faltas y debilidades.

Hay un pasaje donde Moisés suplica al Señor su Dios que no tiene “desperdicio”: “¿ qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que sacaste de Egipto gran poder y mano robusta? Acuérdate de tus siervos Abrahan, Isaac e Israel, a quienes juraste ti mismo, diciendo: ‘Multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a su descendencia para que la posea por siempre’. Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo”.

El Salmo es nada menos que el 50, el llamado Miserere: “Oh, Dios, crea en mí un puro, renuévame dentro espíritu firme; no me arrojes fuera de tu rostro, no me quites tu Santo Espíritu”.

Y qué decir de la segunda lectura, tomada de la Carta del Apóstol Pablo a Timoteo: “Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor de Cristo Jesús. Pueden fiarse: Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores”.

En el evangelio encontramos las tres parábolas de la Misericordia. El evangelio es largo pero educativo y nos hace ver el camino que recorrer el hombre para convertirse en un verdadero cristiano. Dios nos ama siempre. Nos busca y no cesa hasta encontrarnos. eso debemos de perder la esperanza. ¡¡¡Amen!!!



Fuente LD

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