¿Por qué la actividad física reduce el riesgo de cáncer de mama?


Entre las recomendaciones más claras para prevenir el cáncer hay una muy sencilla: movimiento constante. Los beneficios del ejercicio son bien conocidos en todas las esferas que componen nuestra salud,, y en la última Conferencia Europea sobre el Cáncer de Mama se dijo algo muy importante: la actividad constante reduce el riesgo de contraer cáncer de mama en un 12% en mujeres de cualquier edad y peso corporal.

Mathieu Boniol, del Instituto Internacional de Investigación en Prevención de Lyon y autor de uno de los estudios más recientes, explicó: «Hemos considerado los estudios sobre la relación entre el cáncer de mama y el ejercicio que han aparecido hasta la fecha». Es decir, son un total de 37 estudios clínicos en los que participaron cuatro millones de mujeres en los últimos 27 años. Hay que destacar que el beneficio del ejercicio fue considerado sin tener en cuenta el peso corporal y la edad de las mujeres, lo que confirma su acción anticancerígena y como está deriva de varios procesos, no solo del control de la báscula.

¿Por qué el ejercicio es tan saludable?

Hoy en día, gracias a algunos estudios se ha demostrado que corregir ciertos hábitos del estilo de vida, como hacer ejercicio, llevar una dieta saludable, el tabaquismo o el estrés, tienen una función preventiva contra los tumores en general y el cáncer de mama y colon en particular.

Realizar actividad es bueno por varias razones: El ejercicio ayuda a regular el inmunológico del que depende la modulación de la enfermedad del cáncer. También ayuda a controlar el peso corporal, lo cual guarda una relación muy estrecha con el riesgo de cáncer. Influye en aspectos del metabolismo relacionados con los mecanismos de resistencia a la insulina. De igual manera, hay beneficios en la regulación del sistema nervioso autónomo, con mayor correlación con las enfermedades del sistema cardiovascular, pero que también tiene importantes correlaciones con el control inmunitario.

También se puede afirmar que existe un efecto virtuoso: Aquellos que hacen actividad o comienzan a practicar suelen adoptar otros comportamientos saludables: comer mejor, evitar fumar y beber, o al en menor cantidad.

Pero ¿Qué actividades o ejercicios se deben realizar?

No los tipos de ejercicio aportan los mismos beneficios. Las directrices internacionales indican una reducción de la mortalidad por todas las enfermedades, incluido el cáncer.

Pero ¿Por cuánto tiempo y con qué frecuencia? La actividad debe prescribirse como un medicamento y, al igual que el tipo, la dosis y la duración de la medicación, la actividad física debe medirse y evitar los excesos en la persona.

Además, en general se sugiere realizar al 30 minutos de actividad aeróbica al día, al menos cinco días a la semana: la intensidad debe ser moderada, de manera que podamos hacerlo sin demasiada fatiga, pero que nos deje una sensación de sudor al final.



Fuente AU

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